Djokovic, ante el desafío de su vida El número uno apunta ante Medvedev (22.00) a su cuarto título en Nueva York, con el que completaría un curso de ensueño y superaría por primera vez en grandes a Nadal y Federer: “Me siento bendecido”

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2021-09-12


Nunca hubiera imaginado aquel niño que peloteaba frente al muro verde de Kopaonik, agujereado de balazos y otros rastros de la guerra, que iba a llegar hasta donde iba a llegar. O tal vez sí.

 

– ¿El tenis es un juego o un deber para ti?

 

– Para mí es un deber.

 

– ¿Y cuál es tu meta?

 

– Ser el número uno.

 

Quien responde tan tajante a la pregunta de otro chico es el pequeño Novak, por entonces 7 años, gorrilla hacia atrás y que ya tenía entre ceja y ceja el propósito al que aspira el treintañero Djokovic (34), situado frente al escenario que siempre soñó y por el que se ha dejado el alma. Está Nole a un solo paso de dar el golpe de los golpes, pues de un plumazo se desmarcaría como el tenista más laureado de todos los tiempos, con 21 grandes entre su colección, y se convertiría en el sexto jugador —tercer hombre, el primero en la era moderna y también el primero en este siglo XXI— que consigue cerrar el círculo mágico del Grand Slam; esto es, elevar los cuatro grandes en una misma temporada.

 

Antes solo lo lograron el californiano Don Budge (1938), su paisana Maureen Connolly (1953), el distinguido australiano Rod Laver (1962 y 1969), su compatriota Margaret Court (1970) y la alemana Steffi Graf (1988) como referencia más reciente. Está Djokovic, pues, ante la final de su vida o, al menos, así lo transmitía él tras escapar de un duro cruce con Alexander Zverev (4-6, 6-2, 6-4, 4-6 y 6-2) en las semifinales, sin evasivas ni parches de antemano. “Voy a afrontarla como si fuera el último partido de mi carrera”.

 

Está el de Belgrado ante la situación que siempre soñó y solo hay un elemento, llamado Daniil Medvedev, adversario en la final de este domingo (22.00, Eurosport), que puede impedir que se complete el gran viaje del número uno. Se quedó a un peldaño en 2011 y 2015, pero entonces las aspiraciones ya se habían esfumado durante la primavera al irse de vacío de París. “Exactamente una: levantando el trofeo”, respondió cuando tras sortear la semifinal, el cuarto partido consecutivo en el que cedió el primer parcial y tuvo que remontar, le plantearon qué imagen visualiza para este día tan señalado.

 

El ruso, en su salsa

 

“Sé que queremos hablar de la historia, pero trato de hacer las cosas simples. Sé lo que está en juego, soy muy consciente de ello, pero solo trato de centrarme en mis rutinas y en mi gente, me aíslo. Debo reunir toda la energía suficiente para la siguiente batalla, que es la más importante de mi carrera”, añadía enfocando el duelo contra Medvedev, rival duro de pelar, probablemente el escollo más duro que podía tener enfrente puesto que el ruso, dos del mundo, es el jugador que mejor se ha desempeñado sobre pista dura en los últimos tiempos.

 

A otro nivel más terrenal, al de Moscú tampoco le faltan motivos para multiplicar el deseo. No estuvo lejos de triunfar en Nueva York hace dos años, cuando Rafael Nadal le privó finalmente de su primer premio en un Grand Slam, y también lo tuvo a tiro a comienzos de año en Melbourne, pero allí Djokovic acabó saliéndose con la suya. “En Australia [7-5, 6-2 y 6-2] eché en falta el calor del público, pero aquí cuento con la gente y haré todo lo posible para subir la temperatura en la pista. Siento que no jugué con el corazón en Melbourne, y eso va a cambiar aquí”, adelanta.

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